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  • Mtra.Jéssica Lara Perdomo

Que el distanciamiento social no te deje solo



La soledad es un sentimiento que todos hemos experimentado en algún momento, muchas o pocas veces en la vida, algunos por períodos de tiempo más largos, otros en lapsos más cortos, pero, finalmente, es un sentimiento común en los seres humanos porque somos seres sociales que necesitamos de la interacción y de las relaciones cercanas.


Esto último, es muy importante; las relaciones cercanas. Cuando hay lazos fuertes, cuando sentimos que podemos contar incondicionalmente con alguna persona, cuando hay alguien a quién recurrir, ya sea para compartir una alegría enorme, una preocupación o una tristeza profunda, entonces la soledad queda fuera de nosotros. No importa si es una persona con la que se tiene esa relación profunda o son varias.


El sentimiento de soledad aparece cuando no tenemos lazos fuertes con nadie, cuando no nos sentimos comprendidos, cuando no sentimos que seamos importantes para alguien más, cuando no hay la cercanía con ningún otro ser o no hay con quién compartir logros y fracasos. Es por esto, que no importa si estamos físicamente solos o en medio de un tumulto, rodeados de personas o viviendo solo con una, la soledad aparece cuando hay una falta de conexión emocional.


Hay personas que necesitan más de esta interacción que otros. Si nos dividiéramos en extrovertidos e introvertidos (aunque puede haber escalas en cada uno y distintos matices), sabríamos que los extrovertidos son personas que con mayor facilidad pueden hablar sobre ellos mismos, tienen más relaciones (no necesariamente profundas), y al mismo tiempo, una necesidad mayor de interacción y de contacto humano. Mientras que, los introvertidos son más selectivos con sus amistades, tal vez haya una o dos personas con las que tengan relaciones más profundas y los conozcan mejor, ellos tienden a ser más introspectivos y, la interacción y contacto humano, lo requieren mucho menos que los extrovertidos. Por lo que un extrovertido podría hacer relaciones más fácil, y también podría tender más a sentirse solo al no tenerlas, mientras que un introvertido, al tener menos necesidad de contacto, es menos probable que experimente el sentimiento de soledad.


Conocernos ayuda bastante a saber qué es lo que necesitamos, qué tipo de relaciones tenemos a nuestro alrededor, si estas relaciones nos hacen sentir solos o acompañados, si son fructíferas y nos hacen crecer y tener paz en nuestras vidas, o si necesitamos reforzarlas o crear nuevas relaciones, nuevos círculos que coincidan más con quienes somos.


Por otra parte, preguntarnos: “¿qué tan buen compañero soy conmigo mismo?”, nos puede ayudar a saber en qué áreas tenemos que trabajar como individuos. No podemos dar lo que no tenemos, y para crear conexiones emocionales con otras personas, es importante tener una buena relación con nosotros mismos. Trabajar en nuestras inseguridades, prejuicios, fortalecer nuestro auto-concepto y auto-valía, reforzar nuestros valores, tener un buen manejo emocional, hasta el punto de pensar, “si yo fuera alguien más y me conociera, me encantaría ser mi amigo”. Esto ayudará a fomentar el amor propio y será mucho más fácil tener mejores conexiones y dejar a un lado el sentimiento de soledad.


En estos momentos de distanciamiento social y encierro momentáneo, es muy probable que experimentes este sentimiento de soledad. Hagamos uso de la tecnología y no perdamos el contacto con las personas que son importantes para nosotros. Los lazos no se rompen por la distancia física, foméntalos y mantente cerca de tus amistades y familiares para evitar sentir soledad (o que ellos la sientan), la cual, normalmente, viene acompañada de tristeza, angustia, ansiedad, y emociones poco agradables.




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© 2015 por Jéssica L. Perdomo,

Psicóloga Clínica.

Psic. Jéssica L. Perdomo

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Col. Ampliación Sinatel